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Bienestar en el cambio de hora en las personas mayores.

El cambio de hora en las personas mayores puede parecer un pequeño ajuste en el reloj, pero para muchas personas mayores supone una alteración de sus rutinas, sus horas de sueño y su bienestar diario. Cuando llega el momento de pasar de las 3h00 a las 2h00 de la madrugada, como ocurre con el horario en España, ganamos una hora de sueño y nuestro organismo necesita adaptarse al nuevo horario

Para las personas mayores, especialmente aquellas que tienen dificultades para dormir, siguen rutinas muy establecidas o presentan deterioro cognitivo, este cambio puede resultar más complicadode lo que parece.

Desde EDADES, ofrecemos a familiares y cuidadores consejos sencillos para afrontar el cambio de hora para la tranquilidad, protegerla salud de las personas mayores y ayudarles a mantener su calidad de vida.

1. Adaptar el sueño al nuevo horario

El descanso es fundamental para la salud física y emocional de las personas mayores. Con el cambio de hora, pueden aparecer más cansancio, somnolencia durante el día o dificultades para conciliar el sueño.

Para facilitar la adaptación, adelanta progresivamente la hora de acostarse y levantarse unos 15 minutos durante los días previos. Mantén un ambiente tranquilo por la noche y evita las siestas demasiado largas. Estas medidas ayudan a recuperar el ritmo habitual sin generar cambios bruscos.

2. Mantener una alimentación equilibrada y buena hidratación

Los horarios de las comidas también influyen en las rutinas diarias. Durante los primeros días, procura mantener una alimentación variada y ofrecer agua con frecuencia.

Por ejemplo, si una persona mayor suele desayunar a las nueve, puedes mantener ese horario de forma estable según el reloj, ayudándola a adaptarse poco a poco. Si tiene diabetes u otras enfermedades que requieren horarios específicos para comer o tomar medicación, consulta con su equipo sanitario antes de realizar cambios.

3. Fomentar el bienestar emocional

El cambio de hora puede provocar cierta desorientación, especialmente en personas con Alzheimer o demencia. Mantener la calma, explicar los cambios con palabras sencillas y conservar las rutinas habituales puede aportarles seguridad.

Si tu padre se levanta pensando que es demasiado temprano porque todavía está oscuro, acompáñalo con paciencia, enciende una luz suave y ayúdale a comenzar el día tranquilamente. Evita corregirlo de manera brusca.

4. Cuidar la seguridad en el hogar

El cansancio y la somnolencia pueden aumentar el riesgo de caídas. Durante los primeros días, revisa que los pasillos estén despejados, que haya iluminación suficiente y que los objetos de uso diario estén al alcance.

Si la persona necesita ayuda para levantarse por la noche, deja una luz de orientación y comprueba que pueda llegar al baño con seguridad.

5. Mantener la actividad física y la estimulación cognitiva

La luz natural y el movimiento ayudan a regular el sueño y a mantener el bienestar. Siempre que sea posible, anima a la persona mayor a dar un paseo por la mañana, realizar ejercicios suaves o compartir actividades que disfrute.

Leer el periódico, escuchar música, conversar sobre recuerdos familiares o hacer pasatiempos sencillos también puede favorecer su estado de ánimo y mantener sus capacidades.

Conclusión: pequeños cambios para cuidar mejor

El cambio de hora puede requerir unos días de adaptación, pero la paciencia, las rutinas estables y la atención a las necesidades individuales marcan la diferencia. Observa cómo se encuentra la persona mayor y consulta con un profesional sanitario si las alteraciones del sueño o el cansancio persisten o son intensos.

En EDADES el bienestar y la calidad de vida de las personas mayores es esencial y cuidar es anticiparse, acompañar y ofrecer tranquilidad. Preparar pequeños ajustes en el día a día puede ayudar a que las personas mayores vivan esta transición con mayor seguridad y bienestar. Porque cuidar de verdad comienza prestando atención a esos pequeños detalles que hacen la vida más fácil.